Viajes

Hostales de la vieja escuela mochilera en Jerusalén

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Frente al muro de las lamentaciones


El muro de la vergüenza a su paso por Belén

En este hostal charlé con un joven yankee que tras cruzar Oriente Medio con largos períplos por Irán e Irak había llegado a Tierra Santa y, tras sus buenas y malas experiencias en cada territorio, se sorprendía preguntándose a sí mismo si sus aliados se encontraban en Israel o más bien en Irak.

Es en este hostal donde también conocí un peculiar personaje llamado Brian. Británico de nacimiento, llevaba unos cuantos años viviendo en el hostal cortados por algunos periplos en los que andaba por Oriente Medio para investigar y escribir su obra final dedicada a la vida de los 12 apóstoles tras la muerte de Jesucristo.

Su rostro y, especialmente sus cabellos largos y blancos, recordaban al famoso Gandalf de Tolkien. Habitualmente llegaba antes del anochecer y, sentado en la sala de estar, solía buscar a alguna otra alma viajera con la que compartir una buena charla sobre filosofía, historia o lo que surgiera en el momento.

Sabio y filósofo, compartí unas cuantas veladas con Brian durante mis cinco días en Jerusalén. Sin duda, una de esas personas con algo mágico en su habla. Uno de esos individuos a los que atiendes y te quedas ensimismado escuchando sus historias.

La Cúpula de la Roca en Jerusalén

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