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Dónde comer la mejor carne de buey de Asturias

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José Manuel Suárez y los Bueyes de Ganadería Cabrero, Asturias

Comer carne de buey no es fácil porque cuesta encontrarla. Comer auténtica carne de buey es incluso más difícil porque se corre el riesgo de masticar vaca vieja. Comer carne de buey 100% asturiano era tarea casi imposible desde hace unos años, salvo que uno viviera en un pueblo y pudiera poner la mano en el fuego por la ascendencia genética de un animal. Hasta esta misma semana, que comer carne de buey 100% asturiano ya es posible, con todas las garantías, a las afueras de Oviedo.

Hace unos días, la Ganadería Cabrero - dedicada por completo al buey 100 % asturiano - y el conocido Llagar de Colloto cerraron el acuerdo por el que el primero cedía en exclusividad toda su producción al segundo.

Cuando el camarero del Llagar de Colloto me pone delante un carpaccio de buey, el animal del que procede nunca habrá trabajado ni arrastrado carros.

Alimentados con maíz, hierba y, por supuesto, los verdes pastos de Asturias, los animales habrán sido tan mimados como es posible imaginar, viviendo en semi-libertad y siendo atechados sólo cuando la metereología es especialmente adversa. De los famosos bueyes de Kobe en Japón tal vez sólo les separen los masajes y el idioma que hablan sus cuidadores.

Bueyes de la Ganadería Cabrero, Asturias

Un buey, para quien no lo sepa, es un macho bovino al que se castra (¡ay!) para que comience su engorde y se fortalezca, ajeno a los vaivenes hormonales de celos y reproducción. Los aproximadamente 48 meses anteriores a ese momento se ha dedicado a ser animal de carga para todo tipo de usos en el campo.

Pero no ocurre eso con los bueyes de José Manuel Suárez, el propietario de la Ganadería Cabrero, que han ido creciendo en número y tamaño desde que hace un lustro comprara 9 ejemplares en Cangas de Onís. La cabaña se ha ampliado y hoy consta de 55 robustos animales, alguno de los cuales ya roza los 900 kg de peso.

Todos tienen en común un origen completamente asturiano, pues son producto del cruce de dos razas autóctonas. Una es la Raza Casina (hembra) o Casín (macho) y la otra es la Asturiana de los Valles. La primera produce ejemplares de carne jugosa pero de bajo porte mientras que la segunda destaca por el gran tamaño, así que la mezcla genética de ambas razas es espectacular a la vista y al gusto.

Y el gusto de probar esa carne, con la idea de que la cabaña aumente de manera constante pero comedida, está reservado - bajo encargo - a los clientes del Llagar de Colloto, el único establecimiento en el que se servirá.

Bueyes de la Ganadería Cabrero, Asturias

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